«Las cosas han cambiado, ya no merece la pena hablar de riesgo»

Artículo de opinión de Chema San Segundo

Abogado, escritor y sobre todo TRANX>misor, creador de conceptos, think maker, chatarrero del conocimiento y enamorado de la capacidad de creación humana. Inspira a todo el que pasa por delante y se deja cariñosamente.
Entre otros, NESTLÉ, IBM, DEUTSCHE BANK, ESADE, OGILVY & BASSAT, COLOMER GROUP, BACARDI, UAB, EL PAÍS-SANTILLANA, IUP, UEX, TMB, MEMORA, VODAFONE, MRW, ALCAMPO, MUTUA GENERAL, INDRA, PHILIP MORRIS, CSIC…

En los últimos artículos he recorrido un camino dinámico para aproximarnos al mundo de la innovación de la mano de Big Data y de las inmensas posibilidades que se abren para que nuestro cerebro piense de un modo diferente contando -además- con el apoyo de la tecnología. Una verdadera maravilla para los afortunados que vivimos en estos tiempos. Realmente ningún ser humano hasta ahora ha tenido tantos apoyos y herramientas a la hora de crear y de dar a luz nuevas ideas e iniciativas. Somos unos verdaderos privilegiados. Necesitamos cosas refrescantes y que nos den muy poco trabajo voy a resumir aún más todo el mundo de la innovación en una sola palabra. Parafraseando al Evangelio me atrevo a decir que basta una sola palabra para que se produzca la decisión de innovar. Funciona como un mantra, como algo interiorizado por nuestra sociedad, por nuestros directivos y por nuestras empresas.

Esa palabra-mantra es “BENEFICIO” Durante muchos años se ha venido hablando de las ventajas de hacer cosas diferentes, de crear nuevos productos y servicios. Esa tarea de avanzar hacia lo desconocido llevaba pareja una alta dosis de riesgo que solía centrar las dudas y miedos en torno a la decisión de dedicar recursos personales, materiales y financieros. El riesgo mataba, en muchas ocasiones, la posibilidad de desarrollar algo nuevo.

Las cosas han cambiado. La crisis ha generado un nuevo escenario. Ya no merece la pena hablar de riesgo. El riesgo, simplemente, resulta irrelevante en un entorno en el que todo se desploma. Podemos decir que ya no existe el riesgo porque el horizonte se ha vuelto tan fluido que no merece la pena valorarlo y, sobre todo, porque todas las personas, empresas y organizaciones que están consiguiendo avanzar y generar beneficios utilizan el ingrediente innovación para atraer a sus clientes, para mejorar sus productos y servicios y para afrontar los nuevos tiempos con una cara inmejorable y con propuestas suficientemente atractivas para generar interés en los usuarios, clientes y consumidores. Hay una verdadera explosión de ideas e iniciativas interesantes, rompedoras, atractivas y originales. Estamos ante una nueva “primavera” de la creación humana; un verdadero Renacimiento. En ese contexto, crear genera beneficio porque resulta necesario, imprescindible y crítico. O lo haces o dejas de existir y de interesar y de atraer. O haces algo que destaque o tus beneficios lo notan de forma instantánea. El mercado es muy vivo y dinámico. Las redes hacen que todo sea rápido, viral, conocido e instantáneo. Solo hay hueco para las novedades. Y, además, durante poco tiempo. La novedad tiene poca vida útil y es preciso refrescarla de forma constante…o desaparecer.

Así que, simplemente, el riesgo ha desaparecido al constatar que estamos ante una cuestión de vida o muerte. Simplemente, ¡ya no hay elección! La única opción de interesar y de generar beneficio se basa en crear cosas nuevas de forma incesante. Las empresas que pitan lo consiguen a base de fabricar ideas a ritmo de rock y de tener en cartera preparado un arsenal inmenso para ir entregando al mercado carne fresca cada mañana. Este nuevo enfoque de la creación humana se aproxima a una velocidad de crucero que convertirá a nuestra tribu en un espacio intensificado de hiperconocimiento y de hiperavance. Por fin podremos dar rienda suelta a todo nuestro talento. De verdad, es la única forma de crear beneficios. Hablaremos de “BENIFICICACIÓN”, hablaremos de “TALENTIZACIÓN”, hablaremos de “RENACILIZACIÓN”…. Las viejas palabras han muerto porque lo que era excepcional hace solo unos pocos años se convierte en natural y acelerado en nuestros días. Una verdadera revolución de la que somos protagonistas sin ni siquiera saberlo.

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