Casi el 90% de los Baby Boomers no desconecta en vacaciones, pero la Generación Z lidera el desgaste emocional

En un mercado laboral donde la fidelización del talento se ha convertido en el principal reto de las organizaciones, las empresas españolas se enfrentan a un enemigo silencioso pero de alto impacto financiero: la gestión de la salud digital de sus equipos.

La incapacidad de las plantillas para desconectar de sus obligaciones profesionales se ha consolidado como un problema que está disparando el absentismo. De hecho, según el Informe sobre la Situación del Absentismo en España en 2026, elaborado por Synergie España, la tasa de absentismo ha pasado del 18,5 % en 2019 al 21,5 % en 2025. Esto significa que actualmente más de una quinta parte del tiempo laboral pactado no se trabaja de forma efectiva. La falta de descanso y la progresiva desaparición de la frontera entre la vida personal y laboral están impulsando las bajas y la rotación.

De la norma sénior al colapso joven

Según refleja el Estudio de Bienestar y Salud Laboral en España 2026 elaborado por Edenred, el 81,6% de los profesionales atiende comunicaciones corporativas en su tiempo de descanso, lo que supone un drástico repunte respecto al 65% registrado el año anterior. Apenas un 18,4% de las plantillas asegura no tener que responder llamadas ni mensajes fuera de su jornada ni durante sus vacaciones. Además, también revela un choque generacional en la forma en que el talento absorbe esta falta de descanso.

Por un lado, los perfiles más veteranos, los Baby Boomers, son los que registran una mayor tasa de hiperconectividad: casi el 90% no logra desconectar en vacaciones y un 87,4% responde llamadas o correos en su tiempo libre (con un 27,9% que lo hace de manera frecuente), arrastrados por una cultura de disponibilidad permanente. En el extremo opuesto se sitúa la Generación Z, que aunque registra un porcentaje de conectividad ligeramente menor (79,3%), encabeza los índices de desgaste emocional y rechazo a los modelos de invasión horaria.

Entre ambos extremos, las generaciones intermedias como los Millennials se sitúan con un 82,9% de falta de desconexión, seguidos muy de cerca por la Generación X, que alcanza el 80,8%. Esta tendencia generalizada dibuja un panorama en el que el tejido corporativo asume con normalidad que casi el 20% de sus empleados trabajen de forma habitual en vacaciones, que un 30,5% lo haga con regularidad fuera de su jornada y que un 31,4% lo haga en ocasiones puntuales.

Estos datos coinciden con un estudio de Eurofound, que determina que más del 80% de los trabajadores recibe comunicaciones relacionadas con el trabajo fuera de su horario laboral, y que casi 9 de cada 10 respondió a estas comunicaciones.

Las diferencias territoriales analizadas también resultan significativas. Andalucía encabeza el ranking nacional de la falta de desconexión digital, donde el 83% de los profesionales reconoce atender comunicaciones laborales fuera de hora y un 26,5% lo hace de manera frecuente en vacaciones. Le siguen en conectividad frecuente durante el periodo estival Cataluña con un 20,9%, Galicia con un 19,9% y la Comunidad de Madrid con un 19,8%.

El peaje de la hiperconexión

Esta imposibilidad para desconectar pasa una factura económica devastadora a la economía nacional. Según analiza el Informe sobre la Situación del Absentismo en España elaborado por Synergie España, la tasa de incapacidad temporal en el país se sitúa en un 4,5%, multiplicando por 1,8 la media de la Unión Europea y creciendo a un ritmo 4,6 veces más rápido que sus vecinos comunitarios.

El informe sitúa el coste total del absentismo en 92.000 millones de euros, lo que equivale al 5,8% del PIB, generando un impacto directo a las empresas que supera los 32.000 millones de euros. Asimismo, su informe advierte del preocupante alargamiento en los procesos de baja, especialmente los derivados de patologías psiquiátricas y de salud mental, cuya duración media ha pasado de 67 a 98,5 días.

La trampa del «siempre disponible»

Por último, la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) calcula que tres de cada cuatro trabajadores sufren para desconectar fuera de su jornada. «El mercado no afronta un estrés estacional, sino una quiebra del modelo de conciliación que impacta directamente en la cuenta de resultados de las empresas», advierte Cristina Alonso, Directora de Gestión y Desarrollo de Personas en Synergie España, señalando que la disponibilidad permanente dispara la rotación y la parálisis operativa, especialmente entre las nuevas generaciones.

De hecho, según un estudio de Deloitte, el 42 % de la Generación Z afirma sentirse ansiosa o estresada la mayor parte del tiempo, frente al 32 % de los millennials. Además, el 37 % de los jóvenes de la Generación Z señala el trabajo como una de las principales causas de este desgaste, un porcentaje que se sitúa en el 32 % entre los millennials. Tanto es así que el 74% de la Generación Z y el 68% de los millennials han sentido la necesidad de ausentarse del trabajo por estrés.

Ante este escenario, la salud digital y la flexibilidad real se consolidan como las principales herramientas para fidelizar talento, superando al salario como factor clave contra el burnout. Así, implantar medidas de desconexión efectiva, como el apagado automático de correos o la formación a mandos, ha pasado de ser una exigencia legal a una ventaja competitiva clave.

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