«Diversidad y conciliación» – Olga Lupión Blas.

Artículo de opinión de Olga Lupión Blas.

Directora de Atracción de Talento. Telecomunicaciones, Banca y Gran Consumo. SECURITAS DIRECT. “Cada vez lo tengo más claro. Conoces la solución, el desenlace, el final de la historia, pero no cómo construir el problema…”

Diversidad y conciliación

Y es que hay soluciones fáciles pero problemas complejos, casi siempre, los de componente emocional.
Estoy pensando en la famosa “igualdad de género en el trabajo“, en el techo de cristal de las ejecutivas, en el rol de la mujer en la sociedad… y creo que nos estamos equivocando en la solución y por ende en el problema. Aspiramos a un concepto de igualdad de género, que en realidad es ficticio, dado que hombres y mujeres, tenemos condiciones diferentes, todos queremos sentirnos únicos y por naturaleza lo somos. También en lo laboral aportamos habilidades diferentes, complementarias, aunque en las empresas exista una presión casi insalvable por hacer que las mujeres se parezcan a los hombres en su faceta de ejecutivas, dirigentes, perdiendo así la esencia de sí mismas. Es lo que cabría llamar la “masculinización de las féminas”. Tenemos como referentes mujeres dirigentes y directivas que ejercen un rol de hombre con mayor intensidad que muchos de sus colegas varones. Sobrevivir allí arriba, en el Olimpo de los Boards debe de ser muy complicado y para ello hay que ofrecer una imagen como mujer directiva distorsionada de la realidad, despótica, a veces incluso distante, tremendamente pragmática, y sobre todo y lo más doloroso, que rechaza su propia condición en la figura de otras colegas de la organización que conservan su rol de mujer profesional. En definitiva, imitan a sus colegas varones en lo que les ha dado ese falso posicionamiento de éxito y renuncian a su yo más auténtico. Tanto es así, que incluso se ponen de moda encuentros tras el trabajo para generar ese network como los hombres y “compartir” un espacio business personal. Esto es el modelo de éxito si quieres ser Directiva,… y es un entorno complicado, porque más abajo estamos en la tesitura de decidir entre desarrollar tu carrera de forma exitosa mutando tu condición, o confirmar y reafirmar tus habilidades profesionales, pero sin realizar una renuncia a tus prioridades o a esa carrera. Y entonces ocultas tus competencias más sensibles, las que favorecen mayor diversidad y complementariedad. Es entonces cuando te deprecias en tus facultades, acallas tus opiniones sobre ciertos temas, te haces invisible o desistes de tu carrera.

Y pensando en la solución para ambos géneros, o mejor dicho, para todos los géneros (sean cuales fueren…) deberían estos estar representados en todas las capas de la sociedad, también en el ámbito laboral sin convertirnos en algo que no somos. ¿Cómo llegamos a esa solución?, creo que no pasa porque la mujer adopte las características y comportamientos del hombre directivo (también históricamente ellos se han visto abocados a ese rol…), sino más bien, el directivo debería “compartir” la experiencia de acercamiento en un formato más igualitario, y me explico: Esto que hoy es un problema, en las próximas generaciones estará resuelto. La Universidad, ha contribuido extraordinariamente en hombres y mujeres a igualar ese género. Es cuando en el ámbito profesional y sobre todo con la decisión de ser padres o de equilibrar tu vida también en el orden personal cuando la falla comienza a agrandarse y se convierte en insalvable. Anteriormente el hombre no ofrecía lazos que le ataran a tierra, y se dejaba volar hasta llegar a lo más alto. Hoy día ambos compañeros de carrera, en nuevas generaciones como los milleniars tienen intención de asumir responsabilidades semejantes, y para ello, el hombre también se impone en su condición de padre, y quiere bañar a su hijo o llevarle a un cumpleaños, o tiene que estar puntual en su casa en la tarde porque su mujer está de viaje por trabajo. Y es en ese momento cuando la pareja en la que ambos trabajamos en empresas y a ritmos exigentes, nos adaptamos
al momento profesional y nos soportamos en el mismo para cumplir con todas las obligaciones. Cuándo, padre o madre (en definitiva, el profesional) te pide permiso para ir a ver la obra de teatro del pequeño, o llevarle a vacunar, o se adaptan ambos para no hacer una renuncia a sus hobbies, a un partido, o a una cena con amigos… Cuando me da igual el género porque ambos comparten un equilibrado balance entre lo personal y lo profesional y hemos entendido que ninguno ha de renunciar a nada y que ambos pueden disfrutar de lo mejor de ambos entornos si existe ese encaje. Entonces pueden con todo y son exigentes cuando toca, da igual la condición de quien esté al frente de la organización. Ahora, lo deseable sería ilustrar de ejemplos prácticos la empresa que seguro que los hay y darles mucha exposición para que inspiraran a otros en ese modelo de dirección y a la sociedad misma a hacerse más igualitaria, responsable y equilibrada.

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